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viernes, 6 de diciembre de 2013

VII-SURESTE TRAIL CARTAGENA...al agua patos!!!

Abusando un poco de mas de mi cuerpo y tras las buenas sensaciones en la carrera de Xixona y la K25, decidí apuntarme a esta preciosa carrera que discurre por la bahía cartagenera, de paso me acompañaba mi mujer y mi hija Alicia y mis cuñados José y Luisa, así al terminar la carrera visitaríamos a la familia que vive aquí en Cartagena y que ya hacía casi 5 años que no veíamos, son primas hermanas de mi mujer y mi cuñada y que se quieren como hermanas.

Suena el despertador bien temprano a als 4:40, ta está todo preparado, pero toca vestirnos y tomar algo rápido de desayunar para emprender el viaje, seremos 5 en el coche para llegar casi dos horas mas tarde a Galifa, apenas a 9 kms. de Cartagena, lugar donde comenzaría y terminaría la carrera. Partimos puntualmente a las 5:30, hace un día de perros, cae agua-nieve, hace viento y frío y así eran las previsiones hasta Cartagena, nos va amaneciendo pero una lluvia incesante, todo el viaje,nos acompaña hasta Galifa y no para. Les digo que se queden en el coche calentitos mientras yo voy a por mi dorsal, a todo esto, la lluvia dale que dale y viento, un día desapacible y totalmente desaconsejable para correr sobre roca al borde de acantilados, casi se suspende la carrera, pero no, los runners de montaña somos espartanos y parece que estemos dispuestos a morir en cualquier momento.


No siempre tienes a la familia dando ánimos antes de cada salida.
JuandeDios me saluda, nos conocemos de hace muchos años, me da un distintivo en cartulina plastificada para reinvidicar ayuda para una niña de Yecla que padece una enfermedad rara, la campaña se llama "La sonrisa de Martina", yo con ayuda de unos imperdibles me la coloco en el pantalón y le digo "...Martina hoy tu te vienes conmigo"...Tras vestirme como puedo el coche, ahora sí, y casi contra su voluntad, salen mis acompañantes a desearme suerte, de paso prueban en sus carnes lo mal que se presenta el día, pero a pesar de eso las buenas palabras y las sonrisas siempre presentes. 

"La sonrisa de Martina, nos acompaño durante la carrera"
La salida se convirtió en una convención de chubasqueros!!!

 Primer km. dejamos Galifa buscando el pico Roldán.
La salida se va retrasando, es normal, un día tan malo y con lluvia no te deja hacer las cosas a la velocidad normal. Así que mientras entramos al corralito les digo que se queden en el bar y miren por la ventana. Ahora sí y ya por fín, logran dar la salida casi 20 minutos tarde, estamos congelados, ateridos de frío y mas que humedos, así que hacía tiempo que no salía tan rápido, fuera de punto, y pasándome gente a tope por los lados deseosos de mover el esqueleto para conseguir alcanzar una temperatura agradable. Poco a poco llegamos a la base del pico Roldán, el primer escollo con una subida bastante continuada, esta subida llamada de las Cariguelas, es de piedra, y arcilla roja que poco a poco se va empinando. Justo en este punto pega un trueno en el firmamento que parece que hayan disparado los cañones Vickers calibre 381/45 capaces de cepillarse un buque enemigo a nosecuantos kms. de distancia. Pero esto no nos acongoja, y seguimos con nuestro cometido. Durante la subida ya dí buena cuenta de un gel de Red Tonic para ayudarme en mi empuje y pundonor.

Los famosos cañones Vickers comprados al ejército británico en 1925
LLegados a la cumbre del pico Roldan, pasamos entre escombros de los que fueron en su día base de estos cañones, ahora abandonados, y comenzamos una bajada de las mas peligrosas que recuerdo, aunque ya había pasado por aquí hace unos años (tres veces he venido a esta carrera y las tres veces me ha llovido!!!), la roca inclinada, junto al barro arcilloso impregnado de los que ya habían pasado antes, unido al granizo y a las rachas de mas de 80 kms/h, en aquel collado hacian la mezcla perfecta para darse un batacazo, para colmo el chubasquero hasta el gaznate me quitaba campo de visión lateral pero a la vez me protegía de los impactos del granizo en los ojos, los cuales tenia que ir parpadeando constantemente cual Lina Morgan para intentar quitar los lagrimones que me producía aquel viento helado que quería despegarme a Martina del pantalón y a las lentillas de mis ojos. Especial mención a todos los voluntarios que impertérritos aguantaban con una sonrisa en la boca la violencia de los elementos con una estoicidad impecable.

Abajo El Portús, una de las maravillosas vistas, empañadas quizás por la lluvia.
Aunque todo pasa, y gracias a Dios, vamos cresteando para finalmente dejarnos caer nuevamente hacia El Portus, a nivel 0 sobre el nivel del mar, vamos a la playa misma donde tras un avituallamiento y control de dorsal nos empujaban de nuevo las olas a la zona mas complicada y bonita de la carrera, que era todo un deambular entre acantilados, cadenas, lluvia, cuerdas, trepadas, rocas y barro por toda la zona de costa mediterránea donde los petroleros flotando en alta mar nos miraban con cara de extrañados. Ibamos en dirección al cabezo de la Aguja, el dorsal de "Martina" ya solo pendía de un imperdible, y es que las zarzas se empeñaban en quedarse con el nº de cuenta para realizarle un ingreso, hasta que poco mas tarde me dí cuenta de que el papel y a pesar de estar perfectamente plastificado, quedó para siempre en aquellos montes. 

Así pues y tras dejar atras una buena dosis de adrenalina y siempre siempre corriendo bajo la lluvia, y sin apenas descanso,  nos enfrentamos otro subidón entre roca, carrasca, zarza y pinos ahora buscando el Cerro de La Muela, aunque antes teníamos otros 400 metros de desnivel que salvar, hasta llegar a una calzada romana que en zig-zag nos llevaba al collado, esta parte también coincidia con mi ultima carrera y me resultaba familiar aunque no la recordaba tan larga, y es que los años pasan...

La calzada romana todo una pasada correr por ella, gracias al fotógrafo por estar ahí.
Una vez arriba, prácticamente la carrera estaba hecha pero todavía faltaba faena, primero entre pinos, seguir subiendo y senda bien definida para caer a una pista forestal y comenzar a bajar por pista por donde ya casi llegábamos al ultimo avituallamiento. Como unas pocas galletas saladas, ya que los geles me dejan la garganta algo aturdida y se agradece, ya tras esto toca de nuevo subir, pero esta ya es la última, entre tierra suelta y pinos, y como no mas lluvia, la subida a las antenas y definitivamente encarar nuevamente contínuos subibajas como por la espalda del lago Ness, que te terminaban de descoyuntar las piernas, se vé Galifa hayá abajo, incluso a varios kms. una ventana de sol atraviesa el valle y por fín puedo quitarme la capucha para encarar los ultimos kms. hacia meta, oigo al spiker, y pienso que por fín he vuelto a vencer en Cartagena, 1º fué en el 85 cuando acabé el periodo de instrucción y hoy pegándome barrigazos por estos montes llenos de historia. 
 
Ultimo avituallamiento antes de las subida a las antenas previas a Galifa.
Llego a meta y allí está mi cuñado cámara en mano esperándome, aunque dentro del bar, que no está el día para muchas delicadezas, y mi señora esposa que rauda y veloz viene a darme el besico de bienvenida al que ya empiezo a acostumbrarme. Estoy empapado hasta los huesos, pero aún así voy buscando una cerveza, no hay mesa preparada, por ningún sitio, al menos no la veo, pero la cojo del palet que a la intemperie hace que siga estando bien fresquita, pero nada mas, no ví frutos secos, o galletas saladas, ni empanadas, ni nada de nada, esto fué lo único que no me gusto. Compensando pues con un estupendo chocolate calentito con bollos tras entregar el chip y recoger la bolsa de corredor con un bonito polo técnico de manga corta.

Recién llegado a meta con mi chica.
La familia cartagenera que son siempre unos excelentes anfitriones.
Las últimas novedades en el puerto de Cartagena nos dejaron boquiabiertos!!!
Luego las duchas, frías, ya que mas dá, vestirme rápido y para Cartagena a comer con la familia y a comentar y reir de tantas cosas pendientes de contarnos. Tras un breve paseo por el puerto, y el palacio de congresos o algo parecido, retomamos la vuelta a casa que otras dos horas nos esperaban de coche para llegar a Villena mas que reventados y con ganas de pillar la cama, y yo en mi mente dando vueltas al tema de la Ultra de Chiva que medio en broma medio en serio ya estaba a la vuelta de la esquina y yo con estos pelos.

FOTOS JAVI MARTINEZ
FOTOS POMELO EL GRANDE
FOTOS MARTIN MUÑOZ VALENCIANO
FOTOS EVA GLORIA BELMONTE
FOTOS ENERGY FIG

1 comentarios:

Tony Egea dijo...

Hola Miguel, soy Tony Egea, organizador de la carrera. Muchas gracias por una crónica tan descriptiva de lo que fué un día inolvidable.
Cierto que al llegar a META no pusimos en mesas nada de comer, pero ya pudiste comprobar que aquello estaba muy mojado para poner nada al interperie, por lo que decidimos solo dar el chocolate caliente dentro de la tienda. Tuvimos que andar sorteando imprevistos todo el día, jajjajaja

Espero verte el año que viene de nuevo por nuestra carrera, a ver si ya sin lluvia.

Un abrazo amigo.