
Siempre hay un antes y un después, ya hacía casi 7 años que no abandonaba una prueba, pero como dije en mi anterior post, todo llega en esta vida..., ir a la guerra con tres granadas menos que los demás es de antemano tener todos los números para perder la batalla que no la guerra.
3:30 de la madrugad del sábado 1 de mayo, dia del trabajador, pues al trabajo, que mejor manera de celebrar tan laborioso día, he quedado a las 4.15 con Malpica, tenemos que estar a las 5 en Alcoy para recoger los dorsales. Ya teniendo en cuenta, mi mal de talones, decidimos irnos en dos coches por si acaso me retiro antes, no tener que estar esperando para volverme a casa. Tras un viajecito hasta Alcoy, en el que tuvimos, lluvia y atropellos conejiles, llegamos a Alcoy y recogemos sin problemas el dorsal, nos vamos al coche y nos vestimos tranquilamente con la ropa de camuflaje y poco antes de las 6 de la mañana ya estábamos preparados para subir al autobús que nos llevará hora y poco mas tarde hasta Guadalest donde a las 8 empezaría la carrera.

Antes de subir al autobús, se me acerca un corredor, y me dice si soy yo, el miguelflor del blog, le digo que si obviamente, y me cuenta ilusionado, que estaba deseando conocerme, que había estado trabajando en Asturias en una mina 26 años y que ahora desde hacia tres se había enamorado el ultra trail y que mucha de la culpa la tenía yo, que seguía mi blog con verdadera afición y esto le aficionó a seguir con las grandes pruebas.
Yo como podeis figurar le correspondi igualmente diciéndole que solo con decirme esto ya había valido la pena de venir a correr. Gilberto, se llamaba, es muy bonito, sacar la belleza de las montañas ahora desde fuera, espero que acabaras bien la prueba, te vi fuerte, entero y decidido con el pundonor que caracteriza a todos lo mineros asturianos hechos de una pasta especial.

Sin mas demorá, ya estábamos bajo el arco de salida, me encuentro bien, tranquilo, quizá porque mi semilesión me servia de excusa en caso de abandono, pero bien saben los que me conocen que mi intención era terminar como reza mi blog. Salimos todos en tropel, no dejo de recordar las primeras escenas de "Salvar al soldado Ryan", 300 valientes desembarcando en el pantano de Guadalest cual marines runneros desafiando a los elementos, silbando las balas entre nosotros y tras solo 150 mts, la primera baja, un corredor yace en el suelo quejándose de un tobillo, se acababa de hacer un esguince durante los primeros metros de rampa de bajada, una lástima que a todos nos dolió, pues en ese momento, se esfumaron muchas ilusiones, esperanzas, horas de entreno y seguro que promesas..., ánimo al corredor desconocido.
Van pasando los kms., intento correr como una bailarina en el lago de los cisnes con el fin de no cargar los talones, bajo la marcha y seguro que daba hasta risa, verme pisar por aquellos 5 kms. interminables de asfalto hasta las primeras rampas de subida a la Serrella, aquí me uno a Mont-Go, amigo del foro y vamos charrando mientras devoramos tramos de rampa, voy bien, ya que subiendo, los talones no peligran, pero...en la bajada esta lo peor, voy pisando de puntillas bajando, para evitar en lo posible impactos que mas tarde me recordarán porque no debería haber venido, pero yo hago oidos sordos y pim-pam voy a mi marchica, Malla del Llop, Pla de la Casa, es duro de cojones, en algunos momentos el calor me hace recordar viejas pájaras pero voy bebiendo a menudo y voy llevándolo bastante bien.
Bajando del Pla de la Casa, por una resbaladiza ladera de grava suelta, se me va un pie y los bastones a freir puñetas y logro apoyar mi mano derecha antes de que mi culo toque el suelo, pero lo hago sobre una afilada piedra de rocalla fileshave doble hoja, que me mete un tajo en mis 6 de mis 7 dermis que casi me la parte en dos, cojones, la madre que la parió, justo aquí recuerdo que llevo en la mochila los guantes de ciclista, especialmente portados para que no me pase esto...pero...como están las cabezas, así que, tras comprobar que me he librado por los pelos de la sutura, me pongo el guante encima del corte ahora para parar la sangre y poder volver a coger los palos con garantías. Finalmente, veo allá bajo, Fageca, solo hay qe dejarse caer, se hace larga la bajada pero llego bien, (km23), hace calor mucho calor, multitud de corredores yacen esparcidos por el suelo intentando adueñarse de un metro cuadrado de sombra, algunos dicen que 36ºC al sol, casi faltaba un lagartija con el delantal pidiendo la tasa de las tumbonas, que ahora y por unos instantes le estábamos robando.
Me curan la herida, me tomo dos coca-colas y un sandwich de jamon y queso y un platano, y rumbo a Catamarruc (Planes), vuelven a ponernos asfalto y de bajada, justo lo que no puedo hacer, el plátano y las coca-colas empiezan a centrifugarse en mi estómago a 36º de temperatura, sólo faltaba para terminar el programa de lavado de estómago, pasar por la secadora, así que justo aquí empieza la hora mas fuerte de calor, menos mal que se me cruza en el camino Benimassot y su fuente de agua fresca y cristalina que me volvió a resucitar a mi y a todos los que al verla nos tiramos de cabeza a refrescarnos el gaznate.
Metidos entre sendas y pistas forestales, y ruidos de motosierra que me seguían recordando a al peli del Ryan ese cuando los helicópteros iban buscando supervivientes del desembarco, bajadas interminables iban martilleando mis talones, que resistían como jabatos, mis nuevas XA PRO 5 y mis nuevas taloneras cumplían su función a la perfección, entre almendros en plena ebullición y piedras y cuestas y bajadas y chicharras llego al avituallamiento de Catamarruc (Planes), (Km. 36), justo en este momento el cielo se torna a gris y la nula presencia de aire ahora se convierte en esa brisa que huele a humedad y electrones. Es pisar el rellano de la casa donde un buen ágape me esperaba cuando empieza a caer una lluvia mezclada con granizo que hace que nos quedemos de momento todos los corredores que íbamos llegando. Mientras, rompía trocitos de mi sandwich y se los daba a comer a un perrito muy gracioso mascota de un voluntario y que no hacia mas que mirarme para que le diese una nueva ración, es gracioso, avituallando, en un avituallamiento al perro de una avituallador, je, je.
La lluvia no paraba, al contrario, se acrecentaba y pegaba mas petardazos, yo ya estoy curtido en mil batallas, y por mas que se empeñaran en bombardearnos quería seguir con mi ofensiva hasta las playa al menos del pantano de Beniarrés. Saco mi chubasquero, me aprieto las correas, pego mi ultimo sorbo de cola y casi ni me despido de los presentes, mas que nada porque era obvio de que me iban a ver salir por aquella estrecha portezuela ya que nadie quería ser víctima de uno de aquellos rayos que con cruel fiereza pretendían romper mis tímpanos...
3:30 de la madrugad del sábado 1 de mayo, dia del trabajador, pues al trabajo, que mejor manera de celebrar tan laborioso día, he quedado a las 4.15 con Malpica, tenemos que estar a las 5 en Alcoy para recoger los dorsales. Ya teniendo en cuenta, mi mal de talones, decidimos irnos en dos coches por si acaso me retiro antes, no tener que estar esperando para volverme a casa. Tras un viajecito hasta Alcoy, en el que tuvimos, lluvia y atropellos conejiles, llegamos a Alcoy y recogemos sin problemas el dorsal, nos vamos al coche y nos vestimos tranquilamente con la ropa de camuflaje y poco antes de las 6 de la mañana ya estábamos preparados para subir al autobús que nos llevará hora y poco mas tarde hasta Guadalest donde a las 8 empezaría la carrera.

Antes de subir al autobús, se me acerca un corredor, y me dice si soy yo, el miguelflor del blog, le digo que si obviamente, y me cuenta ilusionado, que estaba deseando conocerme, que había estado trabajando en Asturias en una mina 26 años y que ahora desde hacia tres se había enamorado el ultra trail y que mucha de la culpa la tenía yo, que seguía mi blog con verdadera afición y esto le aficionó a seguir con las grandes pruebas.
Yo como podeis figurar le correspondi igualmente diciéndole que solo con decirme esto ya había valido la pena de venir a correr. Gilberto, se llamaba, es muy bonito, sacar la belleza de las montañas ahora desde fuera, espero que acabaras bien la prueba, te vi fuerte, entero y decidido con el pundonor que caracteriza a todos lo mineros asturianos hechos de una pasta especial.

Sin mas demorá, ya estábamos bajo el arco de salida, me encuentro bien, tranquilo, quizá porque mi semilesión me servia de excusa en caso de abandono, pero bien saben los que me conocen que mi intención era terminar como reza mi blog. Salimos todos en tropel, no dejo de recordar las primeras escenas de "Salvar al soldado Ryan", 300 valientes desembarcando en el pantano de Guadalest cual marines runneros desafiando a los elementos, silbando las balas entre nosotros y tras solo 150 mts, la primera baja, un corredor yace en el suelo quejándose de un tobillo, se acababa de hacer un esguince durante los primeros metros de rampa de bajada, una lástima que a todos nos dolió, pues en ese momento, se esfumaron muchas ilusiones, esperanzas, horas de entreno y seguro que promesas..., ánimo al corredor desconocido.
Van pasando los kms., intento correr como una bailarina en el lago de los cisnes con el fin de no cargar los talones, bajo la marcha y seguro que daba hasta risa, verme pisar por aquellos 5 kms. interminables de asfalto hasta las primeras rampas de subida a la Serrella, aquí me uno a Mont-Go, amigo del foro y vamos charrando mientras devoramos tramos de rampa, voy bien, ya que subiendo, los talones no peligran, pero...en la bajada esta lo peor, voy pisando de puntillas bajando, para evitar en lo posible impactos que mas tarde me recordarán porque no debería haber venido, pero yo hago oidos sordos y pim-pam voy a mi marchica, Malla del Llop, Pla de la Casa, es duro de cojones, en algunos momentos el calor me hace recordar viejas pájaras pero voy bebiendo a menudo y voy llevándolo bastante bien.
Bajando del Pla de la Casa, por una resbaladiza ladera de grava suelta, se me va un pie y los bastones a freir puñetas y logro apoyar mi mano derecha antes de que mi culo toque el suelo, pero lo hago sobre una afilada piedra de rocalla fileshave doble hoja, que me mete un tajo en mis 6 de mis 7 dermis que casi me la parte en dos, cojones, la madre que la parió, justo aquí recuerdo que llevo en la mochila los guantes de ciclista, especialmente portados para que no me pase esto...pero...como están las cabezas, así que, tras comprobar que me he librado por los pelos de la sutura, me pongo el guante encima del corte ahora para parar la sangre y poder volver a coger los palos con garantías. Finalmente, veo allá bajo, Fageca, solo hay qe dejarse caer, se hace larga la bajada pero llego bien, (km23), hace calor mucho calor, multitud de corredores yacen esparcidos por el suelo intentando adueñarse de un metro cuadrado de sombra, algunos dicen que 36ºC al sol, casi faltaba un lagartija con el delantal pidiendo la tasa de las tumbonas, que ahora y por unos instantes le estábamos robando.
Me curan la herida, me tomo dos coca-colas y un sandwich de jamon y queso y un platano, y rumbo a Catamarruc (Planes), vuelven a ponernos asfalto y de bajada, justo lo que no puedo hacer, el plátano y las coca-colas empiezan a centrifugarse en mi estómago a 36º de temperatura, sólo faltaba para terminar el programa de lavado de estómago, pasar por la secadora, así que justo aquí empieza la hora mas fuerte de calor, menos mal que se me cruza en el camino Benimassot y su fuente de agua fresca y cristalina que me volvió a resucitar a mi y a todos los que al verla nos tiramos de cabeza a refrescarnos el gaznate.
Metidos entre sendas y pistas forestales, y ruidos de motosierra que me seguían recordando a al peli del Ryan ese cuando los helicópteros iban buscando supervivientes del desembarco, bajadas interminables iban martilleando mis talones, que resistían como jabatos, mis nuevas XA PRO 5 y mis nuevas taloneras cumplían su función a la perfección, entre almendros en plena ebullición y piedras y cuestas y bajadas y chicharras llego al avituallamiento de Catamarruc (Planes), (Km. 36), justo en este momento el cielo se torna a gris y la nula presencia de aire ahora se convierte en esa brisa que huele a humedad y electrones. Es pisar el rellano de la casa donde un buen ágape me esperaba cuando empieza a caer una lluvia mezclada con granizo que hace que nos quedemos de momento todos los corredores que íbamos llegando. Mientras, rompía trocitos de mi sandwich y se los daba a comer a un perrito muy gracioso mascota de un voluntario y que no hacia mas que mirarme para que le diese una nueva ración, es gracioso, avituallando, en un avituallamiento al perro de una avituallador, je, je.
La lluvia no paraba, al contrario, se acrecentaba y pegaba mas petardazos, yo ya estoy curtido en mil batallas, y por mas que se empeñaran en bombardearnos quería seguir con mi ofensiva hasta las playa al menos del pantano de Beniarrés. Saco mi chubasquero, me aprieto las correas, pego mi ultimo sorbo de cola y casi ni me despido de los presentes, mas que nada porque era obvio de que me iban a ver salir por aquella estrecha portezuela ya que nadie quería ser víctima de uno de aquellos rayos que con cruel fiereza pretendían romper mis tímpanos...



























