No había mas tiempo que perder, ya casí llevamos media hora de retraso, nos despedimos de ellos y comenzamos a correr, tras bajar el corral, atravesar unos campos bastantes planos por una sendita y una cuesta de asfalto, el camino gira a la izquierda y nos lleva a otro de los puntos mas altos, una buena cuesta entre olivares y almendros que nos deja encima de una loma con unas vistas excepcionales,...en ese momento trlin, trlin, trlin, empiezan a llegarme mensajes al móvil, y yo automáticamente caigo en la cuenta, me había traido sin darme cuenta las llaves de la furgo, Diosssss!!!!, hacía mas de 20 minutos que habíamos salido y por no tener cobertura hasta aquí no nos hemos dado cuenta. Toca volver, Vicente Medina se adelanta sobre sus pasos y yo por no quedarme allí helado retrocedo pero menos, al buen rato lo veo llegar, casi, casi ha tenido que llegar hasta el coche a devolverles las llaves, ale!!!, la primera en la frente, casi de noche y otros 40 minutos de retraso por la dichosa llave.
El frontal ilumina sobre un manto plateado de cristales de hielo, está helando, estamos seguros que a bajo cero, pero la noche esta totalmente despejada, y todas las constelaciones están al alcance de la vista, casi de la mano; otra baliza roja, otra y otra, ahora una cinta, ahora otra, vemos Andilla, pero no llegamos, parece estar mas cerca pero en la noche las distancias se infravaloran, son las 1:20 de la madrugada; ahora parece que nos sacan del pueblo y ahora nos meten, entre onduladas sendas, por canales y matorrales congelados, el km.90 no aparece y empieza a preocuparme que se nos haya pasado recogerlo, pero sí, justo en la cuesta ultima de subida al pueblo, está esperándonos, lo recojo y seguimos, ahorá si, estamos casi. El pueblo está desierto, ni son horas ni climas pero aún así Vicent se acerca a beber a la fuente de la plaza, no entiendo como no está congelada, unas flechas de yeso nos sacan del pueblo y volvemos bajar para La Pobleta, todavía quedan unos tramos de cintas algo revirados, unas ultimas balizas escarchadas y por fin oimos la música, vemos el arco de meta, y nos dejamos llevar hasta él, allí están los compañeros del club, esperándonos con los brazos abiertos, Vicent, y yo entramos abrazados a las 1:32, tiempo y objetivo cumplido con algún contratiempo que otro pero que nuestra veteranía ha subsanado perfectamente, entre los dos sumamos 98 años, mas que kms. tiene la prueba, y eso es caché oiga.
Nos cuelgan una medalla de finishers, semifinishers, aunque desde las 4:30 de la madrugada que llevo peleando de aquí para alla, me la noto mas que merecida. Entramos al salón y nos llueven las felicitaciones, y los saludos. El jamón y la cerveza nos ponen los niveles y vamos entrando en calor. Allí quedan los últimos que cogeremos el autobús de las 2:00 de la mañana. Me da tiempo a ducharme. Es maravilloso, Jesús de Bardés, compañero el año pasado durante varios kms. aquí mismo y ahora Alcalde de La Pobleta, me acompaña a las duchas nuevas donde hasta el último hombre se ha duchado caliente y doy fé, fantástico, después de todo una ducha caliente refuerza tu dignidad y te hace ser persona tras tantas horas tiritando por ahí fuera. Aún así han habido casi 50 retirados.
El viaje de regreso, que decir, todos somnolientos y agotados en el último autobús que nos dejó en el Poli de Puçol sobre las 3:35 de la madrugada, donde cogí mi coche supercongelado, hasta el hotel Alba, y donde a las 4 de la madrugada me metía en camita a dormir para descansar como Díos Manda hasta las 10 de la mañana del domingo, no había corrido el GR10 entero pero estar de aquí para allá con el coche, ayudando, andando, etc y haciendo mi particular maratón escoba me había dejado para el arrastre. Café con leche y tostadas y 150 kms. de coche mas tarde me dejaron en casita donde llegué sano y salvo y con otro GR10 a cuestas, de escoba pero a cuestas... Lo siento pero como éramos los últimos no tenemos ni una foto de todo el final, que se le va hacer.!!!





















